Altos de la Florida - Bogotá

“He dejado en medio de Ti un pueblo humilde y pobre” (Sofonías 3,12). Esta es la herencia que nos ha tocado como hermanitas: el pobre, el humilde, el que no cuenta para esta sociedad y mundo globalizado. Esa herencia que podría decir hace 146 años nos fue encomendada a diferentes generaciones de hermanitas.

Esa herencia permanecerá siempre con nosotras pues Jesús dijo “los pobres los tendrán siempre con Uds” (Mc. 14,7) así lo constatamos, ellos y ellas están presentes en todos los rincones del mundo. Es a nosotras a responder en fidelidad a esa gracia Fundacional, al Carisma que nos fue encomendado para mantenerlo vivo. 

Es en esta realidad donde sigo experimentando y escuchando ese “Ve con la fuerza que te anima, no soy yo quien te envía’? y donde me siento enviada para ser testigo de la ternura de Dios a través de esos gestos sencillos de la vida diaria, consciente de mis posibilidades y límites pero segura que El y nuestros Fundadores son mis compañeros de camino, sostenida por María de la Asunción.
 
Es la fuerza de este envío la que me impulsa a continuar dando mi granito de arena en este querido Altos de la Florida, donde la presencia de Esteban y Antonieta ante situaciones de miseria y dolor me evocan la profundidad de sus experiencias al comunicarnos, desde el fondo de su existencia, el significado de su encuentro con ese pueblo humilde y pobre en sus vidas: “he visto miserias que no conocía sino de nombre” E. P.; “ me duele el dolor de los demás” Antonieta. 
 
El año pasado les daba los primeros ecos sobre esta misión. Hoy no sin dolor les comparto que la situación que viven unas 5.000 personas ha empeorado en muchos sentidos; siguen llegando familias desplazadas por la violencia, desde los diferentes rincones del país. 
 
El trabajo de legalización que se ha emprendido continúa muy difícil por inconvenientes jurídicos y burocráticos, sin embargo, ha sido una luz y fuerza, la conformación de la Asociación de Viviendistas de Altos de la Florida. Ya es una posibilidad para ir recolectando medios que les ayuden a adquirir de nuevo sus viviendas pagando lo que se acuerde con los dueños. 
 
 
 
Este año también la violencia se ha hecho sentir de muchas maneras:
  • Diferentes grupos han ido incursionando en los tres sectores, algunos jóvenes de ambos sexos se hacen dueños del territorio con las consecuencias funestas que esto conlleva, creando una situación de inseguridad cada vez más alarmante. 
  • La venta y consumo de droga se ha incrementado, los niños son los más vulnerables y víctimas de esta realidad, la presencia de pandillas, los robos, las amenazas y de nuevo los desplazamientos se hacen presentes.
  • Los traficantes de estupefacientes toman la población más indefensa: niños/as/jóvenes y los convierten en adictos y luego expendedores.
  • El hambre y la enfermedad se hace sentir en los diferentes hogares.
  • Las fuentes de trabajo son cada vez más escasas.
  • La lucha por la supervivencia comienza cada día al amanecer 2 ó 3 de la mañana cuando la gente sale a reciclar (escoger de las basuras, todo aquello que para ellos representa medio de sobrevivencia).
  • La espiral de violencia, miedo, crece cada día. En los últimos meses los pobladores han vivido situaciones que les obliga a no salir después de las 6 de la tarde.
 
 
En este lugar, de contradicción y de contrastes -como otros- en nuestro País, también hay signos de Vida, de Esperanza… 
  • El grupo de musicalidad donde participan cerca de 150 niños/as en encuentros semanales, es una semilla de vida, como camino de prevención y desarrollo de las capacidades, reorientando las energías.
  • Contamos también con una pequeña biblioteca, con el fin de apoyar a los niños/as en la realización de sus tareas, ofrecer un espacio de orientación y acompañarlos en sus tiempos libres. 
  • Mi presencia allí es una presencia - amiga - hermana, el mayor tiempo lo dedico en el puesto de salud en la pastoral de la escucha y el servicio a través de masajes y otros medios alternativos de relajación, autocuidado, propiciando bienestar, serenidad.
  • Acompaño a las familias a través de las visitas, sea para prestar un servicio en el cuidado de un enfermo, para que experimenten la cercanía, la acogida, la ternura de Dios y el interés por lo que viven. 
  • Me siento privilegiada al poder entrar a los hogares y con los pies descalzos ser testigo de las alegrías y sufrimientos que marcan sus vidas, ser la servidora organizando la cama de un joven paralizado, limpiando su espacio en un rancho permitiendo que se sienta persona, dignificado….y en ocasiones a través del diálogo, de pequeños espacios de oración, buscar juntos/as caminos de superación de encuentro, de perdón y reconciliación. 
  • En la familia que me acogió desde mi llegada a este lugar de misión, y me ha permitido vivir con ellos los días que permanezco en el barrio, también hay alegrías y sufrimientos: la presencia de una nueva vida, el nacimiento de un precioso niño: Sergio Daniel, que en medio de la pobreza y sin ser buscado, vino a alegrar la vida de este hogar. Ya este mes cumple su primer añito de vida. La Providencia ha velado por él, por ellos y en medio de la pobreza se encuentra gracias a Dios muy bien. Y como decimos no hay alegría completa, el padre de este bebé, Alirio, hombre joven, está muy enfermo, parece ser a causa de EPOC (Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica). Oremos a nuestro Dios y pidámosle a nuestros Fundadores, el regalo de la Salud.
  • La FAO están impulsando las huertas caseras con el fin de propiciar una seguridad alimentaria.
  • Todo lo anterior desafía nuestra creatividad y esperanza; nos lanza a fortalecer las mesas de trabajo donde nos encontramos mensualmente las diferentes organizaciones para analizar estas situaciones y buscar juntas/os respuestas.
  • Nos hemos lanzado por un plan comunitario de trabajo para motivar a los diferentes grupos a expresar lo que significa vivir en Altos de la Florida e invitarlos a soñar un poco sobre cómo nos gustaría que fuera la vida allí dentro de 15 años? Y qué cosas tendríamos que construir para hacer realidad estos sueños?
 
 
Este camino lo vemos como una posibilidad de orientar el trabajo de todas las organizaciones, en la búsqueda de medios que nos conduzcan, junto con los miembros de la comunidad para lograr estos sueños. 
 
Confío en su acompañamiento orante para continuar, mientras el Señor me lo permita, este servicio a través del cual intento manifestar la presencia del Reino de Jesús entre sus preferidos. 
 
Hermana Hilda, Hermanita de la Asunción
22/03/2012
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