Adolescentes : testimonio de una experiencia fuera de lo común

Encontrar las palabras justas no es fácil, sobre todo cuando nos movemos en el ámbito de los adolescentes. Aunque creo que son las palabras precisas, acertadas y bien hilvanadas las que nos abren las puertas de l@s chavales y así nuestros encuentros tienen un sentido vital.

Una experiencia fuera de lo común, desde hace dos años nos encontramos un grupo de siete adolescentes , una vez por semana, en la parroquia de un barrio de Barcelona (Ciutat Meridiana).Hablamos de los valores y de quien es Jesucristo para nosotr@s y cómo lo vivimos…dialogamos sobre algún suceso inesperado que les ha ocurrido durante la semana en el Instituto, y es ahí ,donde empezamos a saborear sobre nuestras vidas, a la luz de ser cristiana. Después de este rato de aprender junt@s, tenemos una hora y media de juegos. Se reúnen los cuatro grupos de adolescentes que hay en la parroquia y comparten la diversión, junto con algunos de nosotr@s monitoras.
 
Nuestra tarea como educadoras cristianas es vencer la tentación de darles los recursos fáciles, de darles las repuestas. El mantener la tensión de la pregunta, es lo más interesante ,ya que, la respuesta relaja ,ell@s prefieren por tendencia natural resolver cuanto antes la cuestión en lugar de “ perder el tiempo”. Cuesta mucho más trabajo facilitar la ayuda necesaria para aprender por una misma. 
 
 El viernes pasado en la reunión con los adolescentes , después de un texto que hablaba de los valores “Una vida que cambio la historia” les preguntamos ¿Te has planteado qué va a significar para ti ser cristian@ en adelante?...y un chaval nos decía: “Significa tener Fe en Dios y nunca desconfiar de Dios….hacer los sacramentos, rezar cada día…y con la mujer que me case más adelante ,sí es atea, no cambiaré de religión, seguiré siendo cristiano, haciendo el bien”.
 Es una manera de narrar lo que quieren vivir.
 
“Dicen que existe en China una especie de bambú dotada de extrañas propiedades. Si se siembra la semilla en terreno propicio, hay que armarse de paciencia…Efectivamente, el primer año no pasa nada: ningún tallo se digna brotar de la tierra, ni el retoño más débil. Hasta el quinto año no empieza a asomar el brote por entre los terrones. Pero luego,¡el bambú alcanza una envergadura de doce metros en un solo año!” (* 1 )
 
No tiene mucho sentido plantar hoy por la tarde una semilla de naranjo en el campo y acudir mañana con una cesta para recoger las naranjas. Sería un error desalentarse. Sería una estupidez abandonar la semilla a su suerte por considerarla, por ese hecho, de mala calidad. Paciencia. Tranquilidad. Perseverancia. Ya irá creciendo. Pero, mientras tanto, hay que regar, abonar, podar, proteger al naranjo de plagas y tempestades. Habrá frutos, pero no aparecerán por arte de magia.
 
Hay que confiar profundamente en Dios, en la vida, en las personas, en l@s adolescente…en una misma, para recoger los frutos.
 
Hermana Pilar Cabañes Vilar, comunidad de Barcelona, España
 
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(* 1 ) Libro: Oliver Clero”La rana que no sabía que estaba hervida..” Ed.Maeva.Madrid 2005
 
19/09/2011
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