19 cigarrillos para curar a Jan / Sarriá - Barcelona

El título parece contradictorio, pero si continuáis leyendo, cambiarávuestra opinión. Una mañana llamé a Mª Dolors, enfermera del ambulatorio para una gestión y me comentó que, estaba preocupada por su nieto Jan, un bebé de 10 meses que vive con sus padres en Varsovia. Lo tenían que haber intervenido de una afección cardíaca congénita y cuando ya estaba en quirófano tuvieron que abortar la intervención porque se presentó la operación urgente de una niña de 14 años que requería la presencia de uno de los mismos cirujanos. La abuela me pidió que si era posible, pidiera a las Htas de la Asunción de la Comunidad de Sarriá que rezaran. Me mandó por mail una foto del rostro de su nieto Jan, rubio y con grandes ojos, muy expresivos a pesar de su corta edad. A mediodía fuí al comedor y expuse la petición para que las Htas se pusieran manos a la obra y rápidamente colgamos la foto de Jan a la entrada de la Capilla.

A la semana, la enfermera me comentó que a los dos días Jan ya fue intervenido con éxito, aunque aun permanecía en la UCI y que de ahora en adelante podría llevar una vida totalmente normal e incluso practicar cualquier tipo de deporte. Mª Dolors me dijo que transmitiera a todas y cada una de las Htas. Su eterno agradecimiento por haber tenido en cuenta a Jan en sus oraciones...
 
También me dijo, tenía un gran amigo médico y diácono al cual confió también sus temores acerca de la intervención del bebé y que orara por él. Este médico suele hacer tareas voluntarias en instituciones entre ellas, una prisión de la provincia de Barcelona y fue aquí donde contó la historia del bebé a los presos y los que quisieron rezaron un padrenuestro, avemaría y gloria (esa suele ser la oración que rezan para estas ocasiones especiales). Lo más bonito y alucinante es que además de rezar hacen el gran sacrificio, aquel día, de no fumar uno de los cigarros que les dan para pasar el rato o bien poder relajarse y lo devuelven al funcionario que los reparte. Pues bien, el médico llamó a Mª Dolors para decirle que en aquel preciso instante tenía en sus manos nada más ni nada menos que 19 cigarrillos que habían devuelto 19 presos porque habían hecho el esfuerzo con el fin de que toda la intervención de Jan acabara con éxito y evidentemente la enfermera se emocionó de tal manera que le hicieron saltar las lágrimas. 
 
Este hecho me hace pensar que quienes están en centros penitenciarios, por reconocerles algún delito, también tienen buenos sentimientos, y demuestran HUMANIDAD.
 
¡Ah! y añadir que Mª Dolores ha estado 19 semanas sin tomarse la cervecita que suele hacer con su marido cada sábado y que le apetece muchísimo para solidarizarse con quienes han ayudado con su oración y acciones a que Jan hoy, pueda continuar con una calidad de vida excelente y rodeado del cariño de sus padres, abuelos, familiares y amigos. 
 
Lo que os he dicho al principio: ¿Verdad que ya no lo veis contradictorio?
 
Ricard, Director y enfermero de la Cdad de Htas de la Asunción 
Sarriá - Barcelona
27/11/2012
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